Exposição Recôncavo: um mundo de muitos mundos e mistérios
Sirope de sangre
- Date
- 2026
- Location
- Acupe, Santo Amaro, Bahia, Brasil
Texto Curatorial
El sirope rojo que cae de la boca de los participantes del Nego Fugido resulta desconcertante. Es demasiado artificial para confundirse con sangre y demasiado dulce para no despertar una pregunta amarga. Su aspecto irreal no resta fuerza a la escena; al contrario, hace más evidente la distancia entre la violencia representada y la violencia histórica que le da sentido. Hay algo perturbador en esa mezcla de azúcar y sangre, como si sacara a la luz una contradicción que la sociedad ha aprendido a ocultar.
El glaseado de los pasteles pertenece al mundo de las fiestas, los cumpleaños y los sabores asociados a la alegría infantil. Sin embargo, cuando aparece en la boca de quienes representan la violencia sufrida por la población negra, adquiere un significado muy distinto. Ese rojo deliberadamente artificial sustituye a la sangre sin restar crudeza a lo que evoca. No hace falta una herida real para traer a escena una historia que tantas veces se ha presentado como algo natural, necesario o legítimo.
Durante la esclavitud, el color de la piel sirvió de pretexto para apropiarse de la vida de otras personas. Una diferencia física se convirtió en justificación para decidir quién podía ejercer la violencia y quién estaba obligado a soportarla. Los intereses económicos, las leyes y los argumentos morales respaldaron aquella brutalidad, mientras que el sufrimiento de las personas esclavizadas quedaba relegado frente a la conveniencia de quienes tenían el poder. La violencia nunca tuvo nada de dulce. Lo que se endulzó fue el relato que pretendía hacerla aceptable para quienes se beneficiaban de ella.
Quizá la ironía más cruel esté en el material elegido. El sirope está hecho para endulzar, pero aquí imita las huellas de una violencia que no tuvo nada de dulce. La boca, vinculada a la palabra, la alimentación y el placer, se convierte en la superficie de una imagen de sufrimiento. El contraste habla por sí solo. Basta pensar en lo que hizo falta para justificar la violencia contra las personas negras y convertir el color de su piel en una condena.
Hay una pregunta que no deja de rondarme: ¿cuántas vidas se truncaron? ¿Cuánto dolor se soportó? ¿A cuántas personas se les negó su valor por una distinción tan arbitraria? La sangre real no sabía a azúcar. Tenía el sabor metálico de una herida, acompañado del miedo, la humillación y la certeza de que no había escapatoria. El sirope no puede reproducir aquel sufrimiento, y pretenderlo sería absurdo. Sin embargo, su artificialidad permite cuestionar la normalización de una violencia que jamás debió tolerarse.
Siempre he sentido curiosidad por probar aquel sirope. Precisamente me intrigaba el contraste entre su aspecto de sangre y la promesa de un sabor propio de la infancia. Nunca llegué a probarlo. No porque crea que haga falta algún permiso formal para hacerlo o abstenerse, sino porque no me parece legítimo convertir en experiencia personal algo que evoca un sufrimiento que no he padecido. Puedo sentir la indignación que me provoca, imaginar parte de aquel dolor y conmoverme ante la injusticia. Pero no puedo atribuirme la experiencia de quienes la sufrieron.
El Nego Fugido pone de manifiesto esta contradicción mediante un recurso de apariencia casi ingenua. El sirope rojo, artificial y dulce, encierra una denuncia que no necesita imitar la realidad para transmitir toda su gravedad. Lo que podría parecer un juego incomoda a quien lo contempla. La historia de la violencia racial no es menos brutal porque la sangre sea teatral, ni la desigualdad desaparece cuando termina la representación.
El amor, la dignidad y el derecho a la vida quedaron subordinados a una jerarquía basada en el color de la piel. Todavía hoy, ese color se utiliza para juzgar el valor de las personas, repartir oportunidades y justificar un trato desigual. Ante el sirope, la pregunta ya no es solo qué representa. La cuestión es otra: ¿qué clase de sociedad necesita endulzar la imagen de la sangre para poder mirar de frente su propia historia?
