1 / 2

Patrimonio Prospectivo: Ciudad

Cuando las casas pueden partir o los trenes tienen que quedarse

Date
2026
Location
Skaatepark del subúrbio, Paripe, Bahia, Brasil

Texto Curatorial

Me encanta esta fotografía por la inquietud que despierta en mí. Me atrae la libertad que ofrece para imaginar historias distintas a partir de una misma configuración urbana. Nunca la miro exactamente de la misma manera. A veces, las construcciones agrupadas en la ladera parecen vagones alineados, pequeñas unidades acopladas que esperan el momento de partir. Otras veces se convierten en casas, cada una con la posibilidad de contener una vida entera. El color resulta decisivo en esa transformación. Las diferencias cromáticas dan identidad a cada construcción, separan los volúmenes y les atribuyen una personalidad propia. Cuando las veo como vagones, imagino piezas singulares que forman un convoy a punto de emprender un viaje. Cuando las veo como casas, pienso en hogares distintos, habitados por alegrías, tristezas, dificultades, logros y rutinas que nunca llegaré a conocer. Ninguna interpretación excluye a la otra. Aunque la fotografía quede limitada a una superficie bidimensional, la imaginación encuentra en ella un espacio mucho más amplio y va más allá de lo que había delante de la cámara. Quizá ahí resida el motivo más profundo de mi apego a esta imagen: en su capacidad para llevarme lejos sin moverme del sitio, abrir otras dimensiones de la realidad y hacer que cada mirada encuentre una historia diferente.

En Salvador, la relación entre el ferrocarril y las viviendas adquiere un significado que va mucho más allá de su proximidad arquitectónica. La ciudad se ha ido configurando a través de desplazamientos, asentamientos, distancias y formas de adaptación que han marcado su crecimiento y la vida de sus habitantes. La convivencia de las infraestructuras de transporte con las zonas residenciales forma parte de una transformación urbana cuyo alcance no se limita al tránsito de pasajeros. En esa cercanía también hay una cuestión de reconocimiento: las infraestructuras públicas pasan a formar parte de la vida de barrios cuya identidad cultural y social existía mucho antes de que las instituciones los incorporasen a sus proyectos. El tren mantiene abierta la posibilidad de otros destinos; las casas guardan el peso de vidas que no caben en ningún horario. Entre ambos, la ciudad permanece abierta a nuevas lecturas, tantas como miradas se detengan en ella. Quizá esa sea una de las libertades de la fotografía: permitir que una casa emprenda un viaje sin abandonar su sitio y que un tren se quede sin renunciar a su vocación de partir.

ENPTES