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Nego Fugido

Ojo de luna

Date
2026
Location
Acupe, Santo Amaro, Bahia, Brasil

Texto Curatorial

Pasé un tiempo mirando esta fotografía, tanto antes como después de editarla. Encontré cosas distintas: miedo, sumisión, respeto, control, aprendizaje. Cada vez que volvía a ella, algo cambiaba. Sin embargo, nunca hubo compasión ni sensación de inferioridad. Con cada nueva mirada, la idea del aprendizaje cobraba más fuerza.

Lo que veo es a alguien atento a una experiencia que todavía necesita ser comprendida. Hay una diferencia entre ocupar una posición subordinada y reconocer que otra persona tiene más experiencia. El punto de partida no determina hasta dónde se puede llegar, del mismo modo que empezar después no significa estar destinado a llegar menos lejos.

Aquí es donde cobra importancia aprender con el ejemplo. «Haz lo que te digo, pero también haz lo que yo hago» reúne dos formas de enseñar: la palabra y la práctica. Cuando existe coherencia entre ambas, quien aprende recibe algo más que una instrucción. Recibe un ejemplo concreto que puede orientar sus primeros pasos sin determinar los que vendrán después.

Pienso en ello al contemplar la continuidad del Nego Fugido. Año tras año, una generación se encuentra con otra que ya conoce una práctica y puede transmitirla a través de su propia manera de hacer. En esa relación hay admiración, respeto y consideración. Quien llega después observa a quien llegó antes, aprende de la experiencia recibida y puede transformarla. La diferencia entre ambos solo marca el comienzo de cada recorrido.

También pienso en el deseo de un padre de que su hijo tenga una vida mejor que la que él mismo tuvo. Quizá esa sea una de las formas más sencillas de entender la transmisión: ofrecer a otra persona aquello que se ha conquistado para que pueda partir de un lugar mejor y llegar más lejos.

Eso es lo que encuentro en «Ojo de luna». El brillo de esa mirada concentra una atención dirigida hacia aquello que todavía queda por conquistar, disfrutar, aprender y transformar. Después de tantas lecturas, lo que quedó para mí no fue miedo ni sumisión. Quedó la idea de alguien que observa, reconoce una experiencia anterior y encuentra en ella una posibilidad de aprendizaje. El punto de partida puede ser distinto. El destino todavía está por construir.

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