Exposición Pantanal revelado: el alma de un territorio
El deleite de uno, el final de otro
- Date
- 2026
- Location
- Porto Jofre, Pantanal, Brasil

Texto Curatorial
Desde la barca, tuve la clara impresión de que el caimán no me quitaba el ojo de encima, como si yo pudiera acabar interfiriendo en su cena. Mantuvo el pez acorazado entre las mandíbulas durante bastante tiempo. Hice varias fotografías mientras movía lentamente la boca, casi como si estuviera saboreando el bocado. Quizá estaba presumiendo. Quizá quería que me mantuviera a distancia. O quizá, sencillamente, estaba disfrutando de la cena. Nunca lo sabré.
El Pantanal también me enseñó que los animales tienen sus costumbres. Vuelven a determinados lugares, siguen recorridos habituales y saben dónde es más probable encontrar comida o refugio. En un territorio donde tantas especies dependen de un delicado equilibrio, esas rutinas llegan a hacerse sorprendentemente visibles.
Estaba lo bastante cerca como para oírlo. Los dientes del caimán quebraban la espina y la coraza del pez con un sonido que me recordó al de una vieja puerta de madera arrastrándose por el suelo, justo antes de que las bisagras empiecen a chirriar. Y se acabó. Un rápido movimiento del cuerpo dentro del agua, un trago, y el pez desapareció. Gute-gute, decía mi madre cuando alguien se bebía algo de un trago.
El caimán levantó la cabeza y mantuvo la mirada hacia la barca durante unos segundos. Había algo casi cómico en su expresión de satisfacción. No pude evitar pensar que la cena le había gustado especialmente y que quizá tampoco le había disgustado tener público. Aunque eso puede ser simplemente cosa mía.
Un instante después, volvió a sumergirse, a la manera de los caimanes, dejando únicamente los ojos por encima de la superficie.
El pez acabó siendo la cena.
Yo me llevé la fotografía… y la historia.