Exposición Pantanal revelado: el alma de un territorio
Jacamará colirrufo
- Date
- 2026
- Location
- Porto Jofre, Pantanal, Brasil

Texto Curatorial
Lo primero que me llamó la atención fue su canto. Una risa aguda que empieza con cierta distancia entre una llamada y otra, acelera poco a poco y termina elevándose cada vez más. Antes de localizar al jacamará colirrufo, hay que seguirlo con el oído. Su presencia se anuncia antes de que podamos encontrar su cuerpo entre la vegetación. Este macho adulto permanece apostado en una rama, esperando a que aparezca un insecto. Vigila, sale de repente en vuelo para atraparlo y vuelve a su posadero. El tiempo de espera, el vuelo fugaz, el regreso y aquella risa que vuelve a escucharse forman parte de la experiencia de encontrarlo. El volumen del canto es tal que, por momentos, parece salir de un altavoz oculto en algún rincón del bosque.
Cuando por fin aparece, el ojo vuelve a confundirse. El pico largo, fino y oscuro, junto al verde metálico de la cabeza y el dorso, recuerda inmediatamente a un colibrí. La semejanza es muy fuerte, aunque pertenecen a órdenes distintos: el jacamará forma parte de los Galbuliformes y los colibríes de los Apodiformes. La primera identificación nace de la apariencia; la clasificación científica llega después y coloca cada especie en su lugar.
Pero fueron los colores los que me llevaron mucho más lejos.
El verde metálico y el marrón rojizo del plumaje me hicieron pensar inmediatamente en aquellas antiguas botellas de vidrio de un litro de Guaraná Antarctica y Brahma. Una verde, la otra marrón. De niño, cuando estaba en el interior de Brasil o en casa de mis abuelos, iba a los bares y a las pequeñas tiendas a comprarlas. Recuerdo las discusiones sobre cuál sabía mejor, la convicción con la que cada uno defendía su elección. Esos dos colores forman parte de una memoria muy concreta de mi infancia.
Y de repente estaban juntos otra vez, en el cuerpo de un ave del Pantanal.
No había ninguna razón para que aquella imagen me llevara hasta allí. No estaba buscando un recuerdo. Fueron los colores los que lo hicieron aparecer. El canto me condujo hasta el ave; el pico me hizo pensar en un colibrí; el verde y el marrón abrieron una puerta hacia los bares, las pequeñas tiendas, las botellas de vidrio, el interior de Brasil y la casa de mis abuelos.
Quizá por eso esta fotografía permanece conmigo. Una cosa que vemos puede despertar otra que estaba muy lejos de ella. El jacamará seguía esperando insectos sobre su rama, exactamente como lo había encontrado en el Pantanal. Pero su canto y sus colores hicieron que el encuentro dejara de pertenecer únicamente a aquel lugar. También pasó a formar parte de una memoria que yo llevaba conmigo mucho antes de llegar allí.