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Exposição Recôncavo: um mundo de muitos mundos e mistérios

El grito

Date
2026

Texto Curatorial

El grito transforma la relación entre quien lo lanza y quien lo escucha. Su intensidad irrumpe en las formas habituales de comunicación y convierte la voz en una expresión que reclama atención inmediata. En el Nego Fugido, una tradición popular de Acupe, distrito de Santo Amaro, en Bahía, el sonido es parte esencial de la representación: reúne diálogos, cantos, toques instrumentales y movimientos de los participantes.

La tradición narra una historia ligada a la esclavitud, la captura y la lucha por la libertad. A través de sus personajes y situaciones dramáticas, la representación recupera conflictos históricos mediante un lenguaje transmitido de generación en generación. El sonido no es un mero acompañamiento. Impulsa la acción dramática y contribuye a definir las relaciones entre los participantes y el público.

El grito tiene una particularidad: su fuerza no depende únicamente de las palabras. La intensidad, la duración y las variaciones de la voz pueden transmitir urgencia, dolor, una llamada o una afirmación de voluntad. Su significado depende de las circunstancias en que se produce y de la respuesta que suscita en quien lo escucha. Un mismo sonido puede cumplir distintas funciones a medida que avanza la representación.

El Nego Fugido reúne elementos arraigados en la experiencia compartida de la comunidad. Los cantos, los instrumentos, los diálogos y las formas de actuación se aprenden y se transmiten mediante la participación continuada. Aprender la tradición implica saber cuándo intervenir, comprender los códigos de la representación y formar parte de una práctica colectiva que va más allá de la aportación individual.

El título centra la atención en la voz como forma de expresión. El grito no necesita palabras para hacerse sentir. Su intensidad puede transmitir urgencia sin explicar por completo qué la provoca. La fotografía recoge un instante de esa expresión, pero no puede conservar toda su duración ni su volumen, ni tampoco la interacción de voces y sonidos que se desarrolla durante la representación.

El paso del sonido a la imagen pone de manifiesto una diferencia fundamental. La fotografía fija un instante visual, mientras que el grito se desarrolla a lo largo de su emisión y de la escucha. El título devuelve esta dimensión sonora a la imagen y amplía la lectura de la figura retratada, sin pretender sustituir aquello que solo puede conocerse mediante la experiencia directa de la representación.

El grito cierra el recorrido de este ensayo como una afirmación de intensidad. Su fuerza no depende de una interpretación única ni de una traducción definitiva. Convertida en imagen, la voz conserva la capacidad de evocar una experiencia que va más allá de lo que puede captar una fotografía.

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