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Patrimonio Prospectivo: Gravedad

El vagabundo

Date
2026
Location
Sakatepark del Subúrbio, Salvador, Bahia

Texto Curatorial

Los pantalones anchos me llevaron hasta Chaplin antes de que pudiera buscar cualquier otra cosa. Fue inmediato. El skate estaba delante de mí, pero quien apareció fue El vagabundo. Sentí su presencia casi físicamente y hasta se me humedecieron los ojos. Adoro a Charlie Chaplin.

No tengo la menor pretensión de acercar mi genialidad a la suya. Sería arrogante. Lo que reconozco es una melancolía que, de alguna manera, también me acompaña. No la convierto en virtud, ni creo que el sufrimiento produjera su genialidad. Chaplin conoció el hambre, la pobreza, el abandono y una infancia que yo no conocí. Sin embargo, cada persona lleva consigo cosas propias que debe superar.

Lo que me acerca a él es otra cosa: convertir una situación difícil en una forma de actuación. Algunas veces me he quedado bloqueado. He conocido la depresión. Aun así, aprendí a actuar mientras el dolor permanecía. Quizá por eso percibo en mi propia obra una mezcla de melancolía, creatividad, humor sarcástico y un poco de miedo.

Y está el perfeccionismo. En este punto, me permito la insolencia de decir que estamos al mismo nivel. No acepto fácilmente la mediocridad, lo tibio, aquello que podría haber sido mejor.

No quiero que mi melancolía se convierta en una explicación de mis fotografías. Quizá nadie la percibiría si yo no escribiera sobre ella. Lo que hice con ella fue otra cosa: la transformé en empatía y observación. Por eso busco al trabajador, la soledad, el amor, la dureza, el hambre, la vida cotidiana y, inexplicablemente, también el poder.

En esta fotografía no necesito el bombín, el bastón ni el bigote. Los pantalones anchos están aquí. El humor está en el skate. Y encuentro la fuerza en la vulnerabilidad de permitirme ser sincero.

Este es mi autorretrato, aunque yo ni siquiera aparezca.

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