Patrimonio Prospectivo

Cuerpo

Cada ciudad establece expectativas sobre cómo debe moverse el cuerpo por ella.

Las escaleras marcan un ritmo. Las aceras orientan el movimiento. Los bancos invitan a detenerse. Los pasillos dirigen el flujo de personas. La arquitectura hace más que ordenar el espacio físico; también establece expectativas sobre cómo debemos movernos y comportarnos en él. Esta exposición se interesa precisamente por lo que ocurre cuando esas expectativas se ponen en cuestión.

El skate introduce otras formas de relacionarse con la ciudad y demuestra que ningún espacio urbano tiene un único uso posible. Hace visibles posibilidades que ya estaban inscritas en el propio paisaje. El cuerpo deja de limitarse a responder a las decisiones tomadas por quienes planifican la ciudad y se convierte en un intérprete activo, capaz de encontrar usos y significados que nunca formaron parte del diseño original.

El skate no modifica físicamente la ciudad, pero transforma nuestra manera de entenderla. Demuestra que el espacio público nunca puede quedar completamente determinado por quienes lo diseñan.

Entre arquitectura y uso siempre existe un margen para la invención, condicionado por la política, la cultura y la percepción. Es en ese espacio donde pueden surgir nuevas formas de comprender la ciudad.

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