2 / 3

Patrimonio Prospectivo: Relaciones sociales

Antes de pensar en la meta, hay que preparar el camino

Date
2026
Location
Playa del Alvejado, Subúrbio Ferroviario, Bahia, Brasil

Texto Curatorial

Mirar hacia el horizonte es imaginar todo lo que todavía queda por vivir. Es pensar en otros lugares, en nuevas posibilidades y en una vida que no esté limitada por las circunstancias actuales. Esa expectativa puede resultar estimulante, pero también tiene una trampa: concentrarnos tanto en lo que queremos alcanzar que olvidemos lo que exige conseguirlo. Ningún proyecto sale adelante solo con desearlo. Hace falta preparación, constancia y trabajo.

El ferrocarril es un buen ejemplo. Que un tren llegue a su destino no depende únicamente de su potencia ni de la velocidad con la que sale de la estación. Detrás de cada recorrido hay ingeniería, cálculos, personal especializado y un mantenimiento constante. Las vías tienen que estar bien tendidas, las instalaciones deben revisarse y cualquier deficiencia ha de corregirse. El viajero apenas repara en todo eso. Su atención suele centrarse en el trayecto y, sobre todo, en la llegada. Sin embargo, la seguridad del viaje depende de un trabajo que casi nunca se ve.

Algo parecido ocurre al pensar en un skatepark y en su relación con el entorno. La pista no crea la vida social que la rodea. Quienes acuden a ella ya forman parte de una comunidad, con sus propias aspiraciones, tensiones, necesidades y maneras de organizarse. El skatepark se incorpora a esa realidad y adquiere sentido dentro de ella. Está concebido para patinar, pero lo que sucede en sus instalaciones no se reduce a la actividad deportiva. La práctica del skate conserva todo su valor y, al mismo tiempo, el espacio puede favorecer la autonomía, la responsabilidad y la capacidad de participar en la vida compartida.

Nada de esto se consigue de un día para otro. Estudiar requiere dedicación; trabajar supone esfuerzo; repetir una tarea hasta dominarla puede resultar agotador. La rutina no tiene el atractivo de los grandes momentos ni ofrece siempre resultados inmediatos. Pero es precisamente ahí donde se consolidan los conocimientos, se adquieren hábitos y se aprende a asumir compromisos cada vez mayores. La excelencia no depende de la emoción de los comienzos, sino de la voluntad de continuar cuando esa emoción desaparece. Hay aprendizajes que necesitan tiempo y no admiten atajos.

Tener una meta importa, pero no basta con imaginarla. Lo decisivo es estar dispuesto a hacer lo necesario para alcanzarla. La esperanza necesita esfuerzo para convertirse en algo concreto; el futuro empieza a construirse con las decisiones y las responsabilidades del presente. Detrás de cualquier logro excepcional hay una preparación larga, hecha de tareas que quizá nadie vea, pero sin las cuales nada habría sido posible.

ENPTES
Antes de pensar en la meta, hay que preparar el camino | Thiago Aquino | Thiago Aquino