Treinta y siete de una bandada infinita
En Acupe, las casas de los pescadores se encuentran junto al manglar, sobre un muelle situado a pocos metros del agua. El espacio es estrecho y está ocupado por embarcaciones, actividad pesquera y una concentración extraordinaria de garzas. El olor a pescado se mezcla con el de las aves; los restos que dejan las barcas se convierten en alimento; cada aproximación desencadena una nueva disputa. Movimientos rápidos, vuelos torpes, breves descensos sobre el agua y cambios constantes de posición. Entre miles de aves, conseguí fotografiar solo treinta y siete.
El número adquirió importancia por su desproporción. Treinta y siete imágenes no pueden representar la dimensión de aquella bandada, pero conservan una parte de la experiencia vivida frente a ella. Las aves, libres, eran más hermosas que cualquier intento de reunirlas en una fotografía. Había demasiado movimiento, ruido y vida para que una sola imagen pudiera contener la escena completa.
La luz del final de la tarde transformó poco a poco el entorno. El resplandor dorado del sol alcanzó el agua, las embarcaciones, las construcciones y la vegetación del manglar, mientras la actividad de las garzas comenzaba a disminuir. La golden hour de Acupe produjo una combinación de colores que la fotografía no consigue reproducir por completo. Después de pasar todo el día fotografiando, ya estaba cansado, y quizá eso limitó mi capacidad para percibir y registrar con precisión todo lo que tenía delante.
Esa distancia entre lo visto y lo fotografiado también forma parte de la imagen. La memoria conserva colores que el archivo no puede reproducir, movimientos que quedaron fuera del encuadre y una cantidad de aves imposible de contabilizar. La fotografía no pretende resolver esa diferencia. Conserva la experiencia concreta de un encuentro específico con el manglar de Acupe, sus casas, sus embarcaciones, sus peces, su luz y aquella población de aves reunida alrededor de la actividad humana.
Tendré que volver. No para recuperar el instante perdido, sino para continuar la investigación fotográfica de este territorio y, con más tiempo para observar, comprender lo que todavía no fui capaz de registrar.
