El Vestigio
La abundancia ha producido un fenómeno peculiar: la erosión de las consecuencias.
Nunca habíamos tenido un acceso tan amplio a la información, a las imágenes, al entretenimiento y al contacto humano. Y, sin embargo, la experiencia contemporánea se define menos por lo que incorporamos que por aquello que sustituimos.
La acumulación no se convierte necesariamente en conocimiento.
La sucesión constante de estímulos deja poco espacio para que algo se asiente. Cada novedad interrumpe la anterior antes de que pueda adquirir profundidad. La disponibilidad permanente reduce el valor de la elección, porque renunciar a algo, condición indispensable de cualquier compromiso verdadero, se ha vuelto culturalmente indeseable.
Una biblioteca exige selección.
Una obra exige exclusión.
Una vida exige jerarquía.
Sin ellas, solo quedan fragmentos circulando a una velocidad cada vez mayor.
