La sombra que acuna la luz
Los alfareros de Maragogipinho están entre los mejores del mundo. Seu Zé, Mestre Rosalvo, mi amigo Wesley, que representa a una nueva generación y es un auténtico genio del barro. Hay una excelencia que atraviesa generaciones, hecha de técnica, tiempo y un conocimiento que no se aprende únicamente mirando.
Maragogipinho produce cerámica desde el siglo XVII. Sus alfarerías tradicionales nacieron como estructuras abiertas, concebidas para permitir la circulación del aire y la entrada de luz natural. La propia disposición del trabajo reconoce la importancia de la iluminación: el torno suele ocupar el lugar en el que el alfarero puede aprovechar mejor la luz y la ventilación.
Pero esta fotografía me interesa por otra cosa: la sombra. Y su luz en contrapunto.
Había dejado escapar esta fotografía. No había percibido lo que estaba sucediendo. Hoy he vuelto a mirarla y me he quedado sorprendido.
La jerarquía de la luz es espectacular. La claridad que atraviesa las rendijas construye el fondo, mientras la luz lateral incide sobre las piezas de cerámica y hace que los ocres, los terracotas y los marrones dominen la imagen. El resplandor de las zonas exteriores está preservado. La cerámica no aparece por completo. Y menos mal.
La sombra hace una parte enorme del trabajo. Es una masa oscura y profunda que da volumen a la fotografía y deja algunas piezas apenas insinuadas. La sombra acuna la luz, como se acuna a un bebé, con toda parsimonia y ternura. Es precisamente esa oscuridad la que permite percibir la intensidad luminosa de las rendijas.
El primer plano, desenfocado, crea otra capa. Su escasa definición no compite con los planos posteriores; al contrario, hace que la textura de las cerámicas aparezca con mayor fuerza. La fotografía se construye mediante aproximaciones, a través de la luz que entra, de las piezas que aparecen y de las que permanecen ocultas.
Es una fotografía sobre los alfareros, pero también sobre el espacio en el que tiene lugar este conocimiento. Sobre el barro, la madera, las rendijas y la luz que atraviesa todo ello. Sobre lo que la fotografía consigue encontrar cuando la mirada vuelve a una imagen que parecía ya conocida.
Creo que quien hizo esta fotografía disfrutó de una tarde feliz.
